ARADIA. Evangelio de las Brujas
ARADIA. Evangelio de las Brujas El cuento siguiente no me fue dado como perteneciente al Evangelio de las Brujas, pero como Diana aparece en él, y la concepción es completamente sobre Diana y Apolo en otra forma, lo incluyo en la serie.
Había hace muchos siglos un duende, o espíritu o diablo, y Mercurio, que era el dios de la velocidad y de la rapidez, estaba muy satisfecho con este diablillo, y le concedió el don de poder correr como el viento, con el privilegio de que todo aquel a quien persiguiera, fuera espíritu, hombre o animal, él lo alcanzaría.
Este duende tenía una hermosa hermana, que como él, hacía los recados, no para los dioses, si no para las diosas (había un dios femenino por cada dios masculino, incluso en la escala inferior de los pequeños espíritus); y Diana en el mismo día concedió a esta hada el poder siguiente: quien quiera podría perseguirla, pero ella jamás seria alcanzada.
Un día que el hermano vio a su hermana correr como el destello de un relámpago a través del cielo, sintió un extraño y repentino deseo de alcanzarla. Así que se lanzó tras ella; pero aunque su destino era el poder alcanzarla, ella había estado predestinada para que nunca nadie lo consiguiera, y así lo que hizo un dios superior fue equilibrado por otro.
