Poesia
Poesia ni nuevo sol jamás las nubes dora,
ni canta el ruiseñor lo que antes era.
La noche aquí se vela, aquí se llora
el día miserable sin consuelo,
15 y vence al mal de ayer el mal de agora.
Guardad vuestro destierro, que ya el suelo
no puede dar contento al alma mía,
si ya mil vueltas diere, andando, el cielo.
Guardad vuestro destierro, si alegría,
20 si gozo y si descanso andáis sembrando,
que aqueste campo abrojos solos cría.
Guardad vuestro destierro, si tornando
de nuevo no queréis ser castigados
con crudo azote y con infame bando.
25 Guardad vuestro destierro, que, olvidados
de vuestro ser, en mí seréis dolores:
tal es la fuerza de mis duros hados.
Los bienes más queridos y mayores
se mudan, y en mi daño se conjuran,
30 y son, por ofenderme, a sí traidores.
Mancíllanse mis manos si se apuran;
la paz y la amistad me es cruda guerra;
las culpas faltan, mas las penas duran.
Quien mis cadenas más estrecha y cierra
35 es la memoria mía y la pureza;
cuando ella sube, entonces vengo a tierra.
Mudó su ley en mí Naturaleza,