Poesia
Poesia y pudo en mi dolor lo que no entiende
ni seso humano ni mayor viveza.
40 Cuanto desenlazarse más pretende
el pájaro captivo, más se enliga,
y la defensa mía más me ofende.
En mí la culpa ajena se castiga,
y soy del malhechor, ¡ay!, prisionero,
45 y quieren que de mí la Fama diga:
«Dichoso el que jamás ni ley ni fuero,
ni el alto tribunal, ni las ciudades,
ni conoció del mundo el trato fiero;
que por las inocentes soledades
50 recoge el pobre cuerpo en vil cabana,
y el ánimo enriquece con verdades.
Cuando la luz el aire y tierras baña,
levanta al puro sol las manos puras,
sin que se las aplomen odio y saña.
55 Sus noches son sabrosas y seguras;
la mesa le bastece alegremente
el campo, que no rompen rejas duras.
Lo justo le acompaña, y la luciente
verdad, la sencillez en pechos de oro,
60 la fee no colorada falsamente.
De ricas esperanzas almo coro
y paz con su descuido le rodean,
y el gozo, cuyos ojos huye el lloro».
Allí, contento, tus moradas sean;