Poesia
Poesia Pero es en Quevedo donde esas imágenes adquieren un mayor relieve. Así, en el soneto «Amor me ocupa el seso y los sentidos», dice:
Explayose el raudal de mis gemidos
por el grande distrito y doloroso
del corazón, en su penar dichoso,
y mis memorias anegó en olvidos.
Y en otro poema («En los claustros de l’alma, la herida»):
A los suspiros di la voz del canto,
la confusión inunda l’alma mía:
mi corazón es reino del espanto.
Todos estos textos invitan a concebir el mundo psicológico no sólo como un espacio, sino, más precisamente, como un espacio abierto y vastísimo, que puede ser atravesado al galope por dolorosos pensamientos, o anegado en gemidos o, como en fray Luis, batido por la lluvia y los vientos. Cuando Quevedo escribe «Mi corazón es reino del espanto» coincide incluso verbalmente (haya que pensar o no en una influencia directa) con la imagen de fray Luis, «de toda mi comarca y reinos tristes».