Poesia
Poesia Recoge ya en el seno
el campo su hermosura; el cielo aoja[160]
con luz triste el ameno
verdor y, hoja a hoja,
5 las cimas de los árboles despoja.
Ya Febo inclina el paso
al resplandor egeo[161], ya del día
las horas corta escaso[162];
ya Eolo, al mediodía
10 soplando, espesas nubes nos envía.
Ya el ave vengadora
del Íbico navega los nublados,
y con voz ronca llora[163];
y, el yugo al cuello atados[164],
15 los bueyes van rompiendo los sembrados.
El tiempo nos convida
a los estudios nobles; y la fama,
Grial, a la subida
del sacro monte[165] llama,
20 do no podrá subir la postrer llama[166].
Alarga el bien guiado
paso, y la cuesta vence, y solo gana
la cumbre del collado,
y, do más pura mana
25 la fuente, satisfaz tu ardiente gana.
No cures[167] si el perdido
