Poesia
Poesia y el inmortal dulzor al alma pasa,
con que envilece el oro[194],
y ardiendo se traspasa[195]
30 y lanza en aquel bien libre de tasa.
¡Oh son!, ¡oh voz! ¡Siquiera
pequeña parte alguna decendiese
en mi sentido, y fuera
de sí el alma pusiese,
35 y toda en ti, ¡oh amor!, la convirtiese[196]!
Conocería dónde
sesteas, dulce Esposo, y desatada
d’esta prisión adonde
padece, a tu manada
40 viviera junta, sin vagar errada.