Poesia
Poesia Aunque en ricos montones
levantes el cautivo[218], inútil oro;
y aunque tus posesiones
mejores con ajeno daño y lloro;
5 y aunque, cruel tirano,
oprimas la verdad, y tu avaricia,
vestida en nombre vano[219]
convierta en compra y venta la justicia;
aunque engañes los ojos
10 del mundo a quien adoras, no por tanto
no nacerán abrojos[220]
agudos en tu alma, ni el espanto
no velará[221] en tu lecho;
ni escusarás la cuita y agonía,
15 el último despecho;
del gozo, tus umbrales
penetrará jamás; ni la Meguera[222],
con llamas infernales,
20 con serpentino azote la alta y fiera
y diestra mano armada,
saldrá de tu aposento sola una hora.
Y ni tendrás clavada
la rueda, aunque más puedas, voladora
25 del Tiempo hambriento[223] y crudo,
que viene, con la muerte conjurado,
a dejarte desnudo
