Poesia
Poesia del tigre ciña un lado[214],
y el otro, el basilisco[215] emponzoñado.
Por más que se conjuren
30 el odio y el poder y el falso engaño,
y, ciegos de ira, apuren
lo propio y lo diverso, ajeno, extraño[216],
jamás le harán daño;
antes, cual fino oro,
35 recobra del crisol nuevo tesoro.
El ánimo constante,
armado de verdad, mil aceradas,
mil puntas de diamante
embota y enflaquece y, desplegadas
40 las fuerzas encerradas,
sobre el opuesto bando
con poderoso pie se ensalza hollando.
Y, con cien voces, suena
la Fama que a la sierpe, al tigre fiero,
45 vencidos los condena
a daño no jamás perecedero;
y con vuelo ligero
veniendo, la Vitoria
corona al vencedor de gozo y gloria.