Poesia
Poesia igual al Padre Eterno,
igual al que en la tierra[247] nace y mora,
de quien tiembla el infierno,
a quien el sol adora,
30 en quien todo el ser vive y se mejora.
Después, el vientre entero[248],
la madre d’esta Luz será cantada,
clarísimo lucero
en esta mar turbada,
35 del linaje humanal fiel abogada.
Espíritu divino,
no callaré tu voz, tu pecho opuesto
contra el dragón malino[249];
ni tú en olvido puesto,
40 que a defender mi vida[250] estás dispuesto.
Osado en la promesa[251],
barquero de la barca no sumida,
a ti mi voz profesa;
y a ti, que la lucida
45 noche[252] te traspasó de muerte a vida.
¿Quién no dirá tu lloro,
tu bien trocado amor, ¡oh Magdalena!,[253]
de tu nardo el tesoro,
de cuyo olor la ajena
50 casa, la redondez del mundo es llena[254]?
Del Nilo moradora[255],
tierna flor del saber y de pureza,