Poesia
Poesia la grama, el enemigo
80 cardo, la sinjusticia, el falso amigo.
Convierte[264] piadoso
tus ojos, y nos mira, y con tu mano
arranca poderoso
lo malo y lo tirano,
85 y planta aquello antiguo humilde y llano.
Da paz a aqueste pecho,
que yerve con dolor en noche escura;
que, fuera d’este estrecho[265],
diré con más dulzura
90 tu nombre, tu grandeza y hermosura.
No niego, dulce amparo
del alma, que mis males[266] son mayores
que aqueste desamparo;
mas cuanto son peores,
95 tanto resonarán más tus loores.