Poesia
Poesia no sufre, no, el amor que es verdadero;
la muerte y su inclemencia
tiene por muy ligero
30 medio por ver al dulce compañero.
¡Oh viva fe constante!
¡Oh verdadero pecho, amor crecido!
Un punto de su amante
no vive dividido;
35 síguele por los pasos que había ido.
Cual suele el fiel sirviente,
si en medio la jornada le han dejado,
que, haciendo prestamente
lo que le fue mandado,
40 torna buscando al amo ya alejado;
ansí, entregado al viento,
del mar Egeo al mar de Atlante[275] vuela,
do, puesto el fundamento
de la cristiana escuela,
45 torna, buscando a Cristo[276], a remo y vela.
Allí, por la maldita
mano el sagrado cuello fue cortado.
Camina en paz, bendita
alma, que ya has llegado
50 al término por ti tan deseado.
A España, a quien amaste,
(que siempre al buen principio el fin responde)
tu cuerpo le inviaste[277],