Poesia
Poesia 80 recebirás tu guarda verdadera.
Que tiempo será cuando,
de innumerables huestes rodeada,
del cetro real y mando
te verás derrocada,
85 en sangre, en llanto y en dolor bañada.
De hacia el mediodía,
oye que ya la voz amarga suena;
la mar de Berbería
de flotas veo llena;
90 hierve la costa en gente, en sol la arena.
Con voluntad conforme,
las proas contra ti se dan al viento;
y con clamor deforme
de pavoroso acento,
95 avivan de remar el movimiento.
Y la infernal Meguera[282],
la frente de ponzoña coronada,
guía la delantera
de la morisca armada,
100 de fuego, de furor, de muerte armada.
Cielos, so cuyo amparo
España está, ¡merced en tanta afrenta!;
si ya este suelo caro
os fue, nunca consienta
105 vuestra piedad que mal tan crudo sienta.
Mas, ¡ay!, que la sentencia