Poesia
Poesia se lanza discurriendo vitorioso.
55 Como en la ardiente arena
el líbico león las cabras sigue,
las haces desordena,
y rompe, y las persigue,
armado relumbrando,
60 la vida por la gloria aventurando.
Testigo es la fragosa
Poqueira[304], cuando él solo, y traspasado
con flecha ponzoñosa,
sostuvo denodado,
65 y convirtió en huida
mil banderas de gente descreída.
Mas, sobre todo, cuando,
los dientes de la muerte agudos fiera[305]
apenas declinando[306],
70 alzó nueva bandera,
mostró bien claramente
de valor no vencible lo excelente.
Él, pues, relumbre claro
sobre sus claros padres; mas tú en tanto,
75 dechado de bien raro,
abraza el ocio santo[307],
que mucho son mejores
los frutos de la paz, y muy mayores.