El Fantasma de la Ópera
El Fantasma de la Ópera Sigue el relato del Persa
Nos encontrábamos en medio de una pequeña sala de forma perfectamente hexagonal…, cuyas seis caras estaban forradas interiormente de espejos…, de arriba a abajo… En los ángulos se distinguÃa muy bien las juntas de los espejos, los pequeños sectores destinados a girar sobre sus goznes…, sÃ, sÃ, los reconocÃ…, y reconocà el árbol de hierro en un rincón, al final de uno de estos pequeños sectores…, el árbol de hierro con su rama de hierro…, para los ahorcados.
HabÃa cogido el brazo de mi compañero. El vizconde de Chagny temblaba, dispuesto a gritar a su prometida para decirle que habÃa venido en su ayuda… Yo temÃa que no pudiera contenerse.
De repente, oÃmos un ruido a nuestra izquierda.
Al principio, fue como una puerta que se abriera y se cerrara en la habitación de al lado, después hubo un gemido sordo. Retuve con más fuerza aún el brazo del señor de Chagny. Luego oÃmos claramente estas palabras:
—¡Tómalo o déjalo! ¡La misa de bodas o la misa de difuntos!
Reconocà la voz del monstruo.
Volvió a oÃrse un gemido.
Después, un largo silencio.
