El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Cinco minutos más tarde, Joseph Rouletabille se inclinaba sobre las huellas de los pasos descubiertas en el parque, bajo la misma ventana del vestÃbulo, cuando un hombre, que debÃa de ser un criado del castillo, se acercó a nosotros a zancadas.
—Señor Robert, el juez de instrucción está interrogando a la señorita.
Robert Darzac nos dio una vaga excusa y echó a correr camino del castillo; el hombre le seguÃa corriendo.
—Si habla el cadáver —dije—, la cosa se va a poner interesante.
—Tenemos que enterarnos —dijo mi amigo—. Vamos al castillo.
Y me arrastró. Pero, en el castillo, un gendarme colocado en el vestÃbulo nos prohibió el acceso al primer piso. Tuvimos que esperar.
Veamos lo que sucedÃa mientras tanto en el cuarto de la vÃctima: como el médico de la familia veÃa que la señorita Stangerson estaba mucho mejor, pero temÃa una recaÃda fatal que ya no permitiera interrogarla, creyó su deber avisar al juez de instrucción… y éste decidió inmediatamente proceder a un breve interrogatorio.
