El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Y el anónimo redactor hace notar en este artículo —artículo que escogí por ser el más interesante de todos cuantos se publicaron aquel día sobre el mismo caso— el hecho de que el juez de instrucción parecía poner cierta intención en esta última frase: «“Habrá que creer en el diablo”, como dice el tío Jacques».
El artículo acaba con estas líneas:
Hemos querido saber lo que el tío Jacques entendía por «el grito del Animalito de Dios». Así llaman al grito particularmente siniestro —nos explicó el propietario de la venta «La Torre del Homenaje»— que lanza a veces el gato de una anciana, la tía «Agenoux», como la llaman en el lugar. La tía «Agenoux» es una especie de santa que vive en una cabaña, en el corazón del bosque, no lejos de la «gruta de Santa Genoveva».
«El Cuarto Amarillo, el Animalito de Dios, la tía Agenoux, el diablo, Santa Genoveva, el tío Jacques», he aquí un crimen muy embrollado, que la piqueta desembrollará mañana; esperémoslo al menos, «por la razón humana», como dice el juez de instrucción. Mientras tanto, se cree que la señorita Stangerson, que no ha dejado de delirar y que sólo pronuncia claramente la palabra «¡Asesino! ¡Asesino! ¡Asesino!…», no pasará la noche…