El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Fragmento de las notas de Joseph Rouletabille
La noche pasada, noche del 29 al 30 de octubre —escribe Joseph Rouletabille—, me despierto hacia la una de la mañana. ¿Insomnio o ruido fuera? El grito del «Animalito de Dios» se oye con una resonancia siniestra al fondo del parque. Me levanto; abro la ventana. Viento frío y lluvia; tinieblas opacas, silencio. Vuelvo a cerrar la ventana. El extraño clamor desgarra la noche. Me pongo rápidamente un pantalón y una chaqueta. Hace un tiempo de perros; pero ¿quién puede imitar esta noche, tan cerca del castillo, el maullido del gato de la tía Agenoux? Cojo un garrote, única arma de que dispongo, y sin hacer ningún ruido, abro la puerta.