El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —¿Quién?
—¡El guarda!
De nuevo, su boca a mi oído:
—¿No sabe que el guarda duerme en este cuarto desde que la torre del homenaje está en obras?…
Y con el mismo gesto significativo, me indica la puerta entreabierta, la escalera, la terraza y la ventana del recodo de la galería que hace un rato he vuelto a cerrar.
¿Cuáles fueron mis pensamientos entonces? ¿Me daba tiempo a tener pensamientos? Yo, más que… pensar, «sentía»…