El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Rouletabille, después de empujar la puerta del «Cuarto Amarillo», se detuvo en el umbral, diciendo con una emoción que yo no comprenderÃa hasta más tarde: «¡Oh! ¡El perfume de la dama de negro!» El cuarto estaba a oscuras; el tÃo Jacques quiso abrir las contraventanas, pero Rouletabille lo detuvo.
—¿Sucedió el drama en plena oscuridad? —dijo.
—No, jovencito, no creo. La señorita siempre quiso tener una mariposa en su mesa y yo se la encendÃa todas las noches antes de que fuera a acostarse… ¡Yo era casi su doncella, como quien dice, cuando llegaba la noche! La verdadera doncella no venÃa más que por la mañana. La señorita trabaja hasta tan tarde por la noche…
—¿Dónde estaba la mesa con la mariposa? ¿Lejos de la cama?
—Lejos de la cama.
—¿Puede ahora encender la mariposa?
—La mariposa está rota, y el aceite se derramó cuando cayó la mesa. Por lo demás, todo está igual. No tengo más que abrir las contraventanas y lo verá…
—¡Espere!
