La maquina de asesinar
La maquina de asesinar —No creo que el señor Gassier se haya burlado de mà —interrumpió sin alterarse el señor Lavieuville—. Y si usted no me comprende, señor director, es porque no me escucha… Volvamos, pues, a la «manzanilla» de casa de la señorita Barescat… La señora Langlois, asistenta de Benito Masson, lo era también de Norbert el relojero…
—Por lo visto, esa buena mujer sirve a todo el mundo.
—No tanto. Pero sabe lo que ocurre en todas partes. Da gusto oÃrla… Aquella noche hablaba en la reunión de un raro personaje que vivÃa clandestinamente en casa del relojero y a quien ella tomaba por un mutilado de guerra. El sobrino de Norbert, llamado Jaime Cotentin, que, según el señor Gassier, es un genio en la cirugÃa, cuidaba al supuesto mutilado… ¡No se asombre, señor director! Tonga en cuenta que el señor Gassier me ha enviado aquÃ. Pues bien: el supuesto mutilado es, según los últimos informes, nada más que un autómata.
Bessiéres se puso en pie como si él mismo fuera un autómata accionado por los correspondientes resortes.
—¿Nada más? —exclamó—. ¿Y cuáles son los últimos informes?