La maquina de asesinar

La maquina de asesinar

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Alertos gracia tenía para los turistas que se veían detenidos en su excursión, que tenían que renunciar al almuerzo y que habían de dar media vuelta hacia Luceram, porque eran muy raros los que se decidían a continuar el camino por la nieve sin ir equipados para semejante expedición.

Sin embargo, Jaime no vaciló. Sin más apoyo que un bastón, y a pesar de cuanto le advirtieron, emprendió el viaje, al fin del cual llegó extenuado y casi muerto de hambre. Había invertido tres horas para andar una legua.

Ya puede suponerse en qué estado se presentó en el hotel de las Altas Cumbres, donde se habían alojado los señorea de Beigneville…

El hotel lo regentaban tres hermanas, llamadas Elisa, Florisa y Denisa, los cuales rodearon al recién llegado con el más laudable espíritu de caridad. Pero Jaime, que se había instalado ante la estufa, la cual hacía humear sus vestidos, no respondía a todas las preguntas más que con estas palabras:

—¿Está aún aquí el señor de Beigneville?…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker