El monje
El monje O tal vez vayas a dar a la cererÃa,
Y, condenado a sufrir público escándalo,
¡Forrarás el baúl o envolverás la vela!
Pero ojalá encuentres aprobación
Y alguien se sienta inclinado
A preguntar, por natural mudanza,
Sobre mà y mi condición;
Que sepa, pues, el que pregunta
Que no soy rico ni pobre;
Soy de fuertes impulsos y pasiones
De cuerpo pequeño y desgarbado;
Aceptado de pocos y de pocos aceptador,
Extremado en el odio y el amor.
Detesto al que me desagrada,
Y adoro al que se me antoja;
Precipitado en el juzgar,
Y errado de juicio casi siempre;
Firme en la amistad, aunque supongo
A los otros falaces y engañosos.
Y considero que en el tiempo presente
El término amistad sólo es quimera:
No hay criatura más apasionada,
Orgullosa, terca e implacable;
Pero dispuesto, por alguien bondadoso,
A dar alma y vida enteras.
AsÃ, si a tus páginas preguntan,
La edad del que esto escribe
