La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet Llegaré casi hasta el punto de decir que, incluso desde ahora, podemos tener, de este lado del devenir, ciertos resplandores de los espantos que nos esperan y que nuestro propio pasado nos reserva. Recordad a esos miles de individuos ahogados o ahorcados que, en el último momento de la asfixia, en el momento en que iban a morir, al ser socorridos y devueltos a la vida, han afirmado todos que se han visto en la situación de ver pasar todas sus acciones, todos sus pensamientos, los más olvidados, y todo ello de una forma inexpresable en la lengua de los vivos. La verdadera cuestión no es entonces saber si «el alma es inmortal», ya que se trata de una evidencia que no puede probarse más que otra cualquiera. La cuestión es saber de qué naturaleza puede ser esa inmortalidad y si podemos, desde aquí, influir en ella.
—Entonces —exclamé yo, completamente aturdido por esta oleada de palabras incoherentes y ridículas— creéis —(¡me sentí ruborizar por mi frase!)—, ¿creéis realmente en una cierta «materialidad» del alma?