La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet Y para distraer y entretener en él el demonio de la costumbre, había tratado de sustituir el polvo, en su cajita de oro, por nitrato de plata, azúcar de regaliz, cloroborato de «mercurio», carbón de piedra, fósforo de calcio, raspaduras de zapato viejo, sosa cáustica, pólvora y otras mil drogas inofensivas. En resumen, tuve para con él la solicitud de una madre. Mis esfuerzos resultaron inútiles; aspiró todo por una nariz indiferente, de blindados cartílagos. No obstante, no me di por vencido. Decidido a curarle mediante mi sistema de homeopatía, el único serio para quien no tiene aún enturbiado el sentido común, me encerré en el laboratorio de química.