La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet Las uniones que se han realizado bajo mis auspicios han sido favorecidas por el cielo, aunque, muchas veces, en mi precipitación, he casado a unos por otros, a la ligera, tal como se suele decir; en fin, todo ha ido bien: siempre. ¡Excepto una sola vez! Y mi objetivo es llamar la atención de todos sobre la asombrosa pareja que remaché en esta unión.
¿He de afirmar incluso que, bien mirado, no fue feliz este himeneo, cuya crisis definitiva —¡crisis innombrable!…— dio lugar a mi más importante descubrimiento? ¡Sería ingrato con el destino si tuviera la desvergüenza de pensarlo siquiera por un segundo! La ciencia, la auténtica ciencia, es inaccesible a la piedad: ¿dónde iríamos a parar, si no? Igualmente, aunque este asunto haya sido para mí el origen de una amplia condena, de un espanto sin nombre, que ha trastornado mi cerebro hasta el punto de que apenas sé lo que escribo, he llegado yo, el doctor Bonhomet, profesor de diagnosis, a dudar de mi propia existencia, e incluso de cosas aún mucho más seguras en mi opinión. ¡Mantengo mis opiniones sobre Voltaire!… ¡No me arrepiento!… ¡Indiferentemente me lavo las manos al haber concluido esta espantosa catástrofe! Y aun presumo de ser una de las mejores almas escapadas de las manos del Altísimo. Todos los hombres auténticamente modernos, todos los espíritus que se sientan «en el movimiento» me comprenderán.