Antes de Adán
Antes de Adán Su aspecto era terrible. La faz cubierta de sangre, agitando las fauces en un gruñido de amenaza y rechinando los dientes como un jabalí. Se enjugó la sangre que le corría sobre los ojos, me echó una terrible mirada y rugió enfurecido. El palo había caído al fondo del peñascal; así es que comenzó a lanzarme piedras, y esto me proporcionó munición contra él. Yo le acertaba cuantas veces quería, porque presentaba un blanco magnífico, mientras que él apenas si me podía alcanzar, escudado como estaba tras del muro.
De pronto desapareció. Lo vi desde el borde de la caverna descender por el escarpado. Toda la Horda se había reunido y contemplaba con medroso silencio nuestra lucha. Cuando lo vieron descender se escabulleron corriendo los más tímidos. Aún veo al anciano Marrow-Bone tambaleándose en su huída. Ojo Bermejo terminó de bajar con un enorme salto de más de seis metros. En el llano se encontró con una pobre madre que atemorizada huía hacia el peñascal. Lloraba de terror, apretando contra el pecho a su niño de dos años. El niño rodó a los pies de Ojo Bermejo. Éste y la madre se lanzaron sobre él para arrebatárselo mutuamente. Después vi cómo volteaba en el aire el frágil cuerpo del niño para estrellarse contra la roca. La madre corrió hasta allí, lo recogió en sus brazos se acurrucó sobre él llorando enloquecida.