Antes de Adán
Antes de Adán Entonces grité o ululé. No puedo describirlo; era un grito terrible y penetrante. También parece que ahora era esto lo que de mà se esperaba. Mis chillidos habÃan desconcertado por el momento a la bestia, y mientras que ésta se detenÃa indecisa y trasladaba el peso de su masa de una pierna a otra, se presentó sobre nosotros una aparición.
ParecÃa un gran orangután o como un chimpancé y, sin embargo, se mostraba muy diferente en ciertos rasgos que saltaban a la vista. Era mi madre. TenÃa la contextura más pesada que aquéllos y estaba menos poblada de pelo. No eran tan largos sus brazos ni tan corpulentas sus piernas. No llevaba más vestido que su pelambrera natural. Puedo aseguraros que era una verdadera furia cuando se excitaba.