Antes de Adán
Antes de Adán Mis ilusiones comenzaron a desvanecerse, a medida que aumentaba mi conocimiento de las cosas del Mundo. En aquella época me ganaba la vida vendiendo periódicos por las calles. Antes de llegar a los dieciséis años, había pasado por infinidad de oficios diferentes, pero alternando siempre trabajo y estudio. Los años iban transcurriendo...
Como el ansia de viajes y aventuras me consumía, pronto abandoné aquel ritmo de vida y me uní a los piratas de ostras. Hace tiempo que ha pasado la época de éstos. Pero si tuviera que purgar en justicia mis delitos, me tocaría pasarme a la sombra una tirada de más de quinientos años. Después embarqué como tripulante en un velero y participé en la pesca del salmón. Para ironía, mi ocupación siguiente fue la de vigilante de playa, encargado de echar mano a quienes violasen las leyes vigentes en materia de pesca. En aquel entonces practicaban la pesca ilegal muchos chinos, griegos e italianos: eran gentes sin escrúpulos y más de un guarda pagó con su vida haberse inmiscuido en los negocios de semejante ralea.
Nuestra única arma de reglamento consistía en una especie de tridente de acero. Pese a semejante inferioridad, no sentí miedo nunca y creo que me porté como es debido cuando, en cierta ocasión, subí a un buque para detener a los delincuentes.
