Aurora esplendida
Aurora esplendida 33
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No encontraron señales de otros aventureros, aunque una vez hallaron una tosca barca oculta bajo una plataforma en la ori. lla del río. Quien la ocultó no volvió por ella. Otra vez hallaron el emplazamiento de un poblado indio, cuyos moradores habían desaparecido, sin duda en dirección de la parte superior del Ste- wart, en busca de los rebaños de antas.
A doscientas millas sobre el Yukon, llegaron a un sitio que Elijah decidió era el descrito por Al Mayo. Montaron un campamento permanente, guardando la reserva de provisiones sobre alta plataforma para tenerla fuera del alcance de los perros, y comenzaron a trabajar en las orillas del río, abriéndose paso a través del hielo hasta llegar a la arena.
La vida que llevaban era ruda y sencilla. Terminado el desayuno, comenzaban a trabajar a la débil claridad del amanecer, y al cerrar la noche cocinaban y hacían las varias faenas del campamento, fumando y charlando un rato, luego envolvíanse en las mantas y dormían con la aurora boreal llameando sobre ellos y las estrellas titilando en la glacial atmósfera.
