Aurora esplendida
Aurora esplendida 84
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- Porque aquà no adelantamos nada…-vaciló un momento,y porque se nos vienen encima otros gastos. El alquiler, aunque módico, sube algo, y además, no soy lo bastante robusto para laborear solo. Si fuera mÃa o si fuese fuerte como usted, no pedirÃa nada más, ni mi mujer tampoco. Ambos somos hijos de campesinos, y después de varios años de ciudad, sentimos la nostalgia del campo. Hemos decidido ahorrar lo posible, a ver si pode- mos comprar una finca y establecernos. ¿Las tumbas de los niños? SÃ, las habÃa arreglado él. Era una costumbre. Quienquiera que viviese en el rancho se cuidaba de hacerlo. Según se decÃa, los padres habÃan vuelto cada verano a visitarlas, pero desde hacÃa algún tiempo no habÃan venido, y el señor Hillard inició la costumbre. ¿Un atajo en el calle? ¡Ah, sil Era una antigua mina abandonada, porque no habÃa pagado gastos nunca. Se habÃa explotado varias veces, pues los indicios eran buenos, aunque siempre lo dejaban sin terminar.
