Aurora esplendida
Aurora esplendida Siguieron charlando, y Daylight tuvo ocasión de ver al mundo desde ángulos nuevos al discurrir con un hombre que no era ni un amargado, ni un cínico, y que, sin embargo, se reía de la vida urbana, llamando locos a los que la vivían. Un hombre al que no interesaba el dinero, ni la ambición, ni el poder, y en cuanto a la amistad, Ferguson no se mordía la lengua. -¿Qué hicieron los amigos del club, los que fueron mis íntimos durante años? No hubo ni uno capaz de escribirme dos líneas, cuando vine aquí, para enterarse de cómo estaba. Durante algún tiempo quizá se preguntaron: "¿Qué habrá sido de Ferguson?"… Pero después-.- fui un recuerdo, y sin embargo, todos sabían que yo no tenía más que mi sueldo y que siempre había vivido por cima de él. -¿Y cómo se las compone ahora?-preguntó Daylight.-Debe usted necesitar ropas y libros…