Aurora esplendida
Aurora esplendida - Siempre encuentro algo que hacer, arando en invierno o vendimiando en otoño por cuenta de los cultivadores vecinos. Tengo pocas necesidades y no necesito gran cosa. Podría escribir para las revistas, pero prefiero lo mío, y es natural, estoy fuerte como un roble y me gusta trabajar. Usted no sabe lo que es llegar e casa después de un día de vendimia y sentirse cansado, pero no físicamente agotado. Cuando hice esa chimenea era un anémico, un alcohólico degenerado. Algunas de las piedras me hicieron llorar, pero perseveré y utilicé mi cuerpo tal y como la naturaleza ordena, no como un pozo de whisky, y… aquí estoy yo y ah! está mi obra… Y ahora cuénteme usted cosas del Klondike, de San Francisco de sus actividades por allá. ¿Por qué no se quedó en el Yukon? ¿Por qué no vive una vida racional como yo? Tam bién sé hacer preguntas; hable usted y déjeme escuchar un rato. Daylight se separó de Ferguson pasadas las diez.
Trotando hacia al pueblo, le vino la idea de comprar el rancho del otro lado del valle, aunque sin la determinación de vivir en él. Su sitio estaba en San Francisco; pero le gustaba el rancho, y se propuso entablar negociaciones con Hillard en cuanto regresase a la ciudad.
Además, la finca incluía la cantera de marga, y eso le daría supremacía sobre Holdsworthy para el caso de que éste intentase jugarle una mala pasada.