Aurora esplendida
Aurora esplendida 89
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No daba ni pedÃa cuartel. Se le temÃa y se le odiaba. Nadie sentÃa afecto por él, a excepción de su abogado Larry Hegan, quien se hubiera dejado matar por Daylight, y era también la única persona con quien éste intimaba, aunque estaba en términos de amistosa camaraderÃa con casi todos los directores del Riverside Club.
La actitud de San Francisco hacia Daylight habÃa también sufrido un cambio. Aunque por sus métodos constituÃa una amenaza para los cánones financieros establecidos, era tal su poder que más valÃa no meterse con él. Les habÃa enseñado la virtud de no buscarle tres pies al gato. Muchos de los que se sabÃan en peligro de ser atacados por sus zarpazos procuraban propiciarle buscando su amistad. El Alta-PacÃfico Club indirectamente le propuso su readmisión, que él rechazó en seco.
