Aurora esplendida
Aurora esplendida en la mesa del mundo apostándose la fortuna, el lujo, los automóviles o la gloria personal. Y al terminar la partida, afortunado o no, uno se morÃa y estaba muerto para siempre.
En el fondo no habÃa justicia para quienes no lograban obtener buenas cartas, pues morÃan igual que los demás; sin poder gozar lo mismo que ellos. Era una lucha salvaje y primitiva. Los fuertes aplastaban a los débiles, aunque no por fuertes fuesen los mejores. El reparto era injusto; no se consultaba a los interesados al nacer si querÃan o no tomar parte en el juego. La Suerte loe traÃa al mundo, y quieras que no, tenÃan que luchar para vi- vir. Y cada cual hacÃa lo que podÃa… A unos la lucha los llevaba a los yates de recreo y a los palacios, a otros al hospital o al asilo. Unos jugaban siempre el mismo sistema, de bruces, para tener como suprema aspiración una dentadura postiza y un féretro.