Aurora esplendida
Aurora esplendida - Es claro, no se puede saber siempre lo que uno piensa por lo que dice-murmuró Daylight acariciando con el látigo el cuello de "Bob".-O dicho en otros términos: usted ha manifestado que no desea que nos volvamos a ver y me da sus razones; pero ¿cómo puedo yo saber que esas razones están bien fundadas? Es posible que no quiera usted tener trato conmigo y rehuse decirlo por no ofenderme. Bien sabe usted que soy incapaz de meterme donde no me llaman, y si me convenciera de que no le interesa verme o dejarme de ver, me retiraría por el foro a paso redoblado.
Dede sonrió como asintiendo a sus palabras, y prosiguieron la marcha en silencio.
Esa sonrisa, pensó él, era la cosa más bella del mundo. Era diferente a cuantas sonrisas le habían dispensado hasta entonces. Le parecía la sonrisa de quien empezaba a conocerle. En seguida se contradijo a sí mismo… Es una sonrisa natural entre dos personas que se hablan. Seguramente habría hecho lo propio en presencia de cualquier otro.
Habían pasado un día feliz. Daylight se encontró con ella en las afueras de Berkeley y hacia horas que estaban juntos. Cuando terminaba la excursión, al aproximarse de nuevo a Berkeley, fuá cuando se decidió a abordar la importante cuestión.
La joven replicaba a su argumento.
