Aurora esplendida
Aurora esplendida - Perdone que me haya reído-dijo;-no era burla. Era que… cogió usted desprevenida… y acaso me lastimó un poco… o estoy.- La joven se interrumpió temerosa de terminar la frase que su arrepentimiento le había dictado.
- Quiere usted decir que no está acostumbrada a esta clase de declaraciones-continuó él, a esa especie de. "Me alegro de conocerla; `quiere usted casarse conmig?"
Ella asintió con la cabeza soltando una carcajada que disipó la tensión, animándole a añadir más serenamente: -¿Ye usted? Me da la razón; tiene usted experiencia. Seguramente se le han declarado a docenas. Yo no. Estoy como un pez fuera del agua. Comprendo que no es corriente que un hombre proponga el matrimonio para conseguir la amistad de una mujer, y eso es lo que me confunde. Primero: no puedo estar con usted en el despacho en un plan de intimidad.
Segundo: dice usted que no quiere verme fuera del despacho- Tercero: su motivo es el qué dirán, siendo empleada mía. Cuarto: me he propuesto conseguir su amistad y demostrarle que