Aurora esplendida
Aurora esplendida - Tiene usted razón, misa Mason. En parte es cierto. He levantado centenares de viviendas allá, y recuerdo con cuánto orgullo las contemplaba. Y a Ofir, el lugar más desolado del mundo, lo convertà en lo que hoy es. Llevé agua desde el Rinkabilly, a ochenta millas de distancia.
Todos creÃan que no podrÃa hacerlo, y sin embargo lo hice. La represa y la conducción de aguas me costaron cuatro millones, pero !era cosa digna de ser vista l Ahora comprendo lo que usted quiere decir. ¡Ofir!…
Me siento hoy tan orgulloso como el dÃa en que lo fundé.
- Y consiguió usted algo más que dinero-dijo ella.-¿Sabe lo que harÃa si tuviera fortuna?
ComprarÃa todas las laderas de esas colinas y las plantarÃa de eucaliptos por el gusto de hacerlo. Pero si necesitase el incentivo del lucro, harÃa valer los árboles, y cuantos cruzasen en los transbordadores admirarÃan estas colinas arboladas y disfrutarÃan con el panorama. En cambio, ¿quién disfrutó con el carbón que se vendió a cuatro dólares más por tonelada?
A Daylight le correspondió guardar silencie. -¿PreferirÃa usted que yo hiciera cosas asÃ?-inquirió al fin. -SerÃan más ventajosas para el mundo y mejores para usted -contestó con tono desapasionado.