Aurora esplendida
Aurora esplendida CAPíTULO XVI Durante aquella semana, todo el mundo, en el despacho, se lió cuenta de que algo nuevo y grande acaparaba la mente de Daylight. Hacía meses que, aparte de algunos asuntos sin importancia, no se había interesado en nada especial. Pero ahora parecía perpetuamente preocupado, efectuaba inesperados viajes a través de la bahía, a Oakland, o pasaba horas enteras inmóvil y abstraído en su despacho.
A veces individuos desconocidos y de aspecto distinto al de sus asociados le visitaban, celebrando largas conferencias.
Un domingo Dede supo de qué se trataba.