Aurora esplendida
Aurora esplendida No obstante, Circle City no estaba desierta ni carecía de dinero. Los mineros de Moosehide Creek y otras minas del Oeste habían llegado; el verano había sido fructífero y las bolsas estaban repletas de oro en polvo y pepitas. Aun no se había descubierto el Klondike, ni los mineros del Yukon conocían!as posibilidades que Crecían!as minas profundas y la fusión del hielo de la superficie con Hogueras de leña. No se trabajaba en invierno; invernaban en grandes campamentos como Circle City durante!a larga noche área. Se aburrían, tenían las bolsas bien provistas, y la única diversión la constituían las tabernas y casas de juego. Sin embargo, Tívoli estaba casi desierto, y la Virgen, junto a la estufa, bostezaba, diciendo a Charley Bates:
- Si esto no se anima pronto, me voy a la cama. ¿Qué ocurre en el campamento? ¿Se ha muerto todo el mundo?
Bates n siquiera se molestó en contestar; continuó liando taciturno un cigarrillo. Dan MacDonald, el primero que abrió una taberna y una casa de juego en el Yukon superior, propietario del Tívoli y de sus juegos, cruzó desolado la desierta sala, uniéndose ellos. -¿ Se ha muerto alguien?-le preguntó la Virgen. -Así parece-fué la respuesta.
- Entonces debe haber sido todo el campamento-dijo ella, bostezando de nuevo.
