Aurora esplendida
Aurora esplendida - Lo de siempre-dijo.-La deseo y he venido a buscarla. Es preciso que me acepte, Dede, porque cuanto más lo pienso más me convenzo de que en el fondo siente usted algo de afecto por mÃ, y no se atreverá a negarlo.
Mientras hablaba, habÃa estrechado su mano y seguÃa teniéndola entre las suyas. Al no contestarle, la joven sintió una suave pero firme presión, como si quisiera atraerla hacia si. Involuntariamente sedió a medias, pero de pronto se rehizo, echándose atrás, aunque permitiendo que su mano continuase aprisionada. -¿No le asusto?-preguntó él, compungido.
- No-sonrió ella. -Usted no. Me asusto de mà misma.
- Conteste a mi pregunta. -¡Por favor! -suplicó.-No lo discutamos. No pienso aceptar. Por primera vez Daylight tuvo una sospecha que le aterró. -Supongo que no se habrá dejado comprometer contrayendo uno de esos matrimonios secretos…
La consternación de su aspecto y de su voz pudieron más que su seriedad, y la joven prorrumpió en alegre carcajada.
Daylight, disgustado de sà mismo, pensó que la acción valÃa más que las palabras.