Aurora esplendida
Aurora esplendida - AceptarÃa gustosa su oferta, pero tengo miedo. Me siento orgullosa y humillada a la vez de que un hombre como usted sienta amor por mÃ. Pero… es usted demasiado rico. Si nos casáramos os… usted no serÃa nunca "mi hombre", mi amante y mi marido. SerÃa el hombre de su dinero. Sé que acaso soy ridÃcula, pero quiero que mi marido sea para mÃ. Usted no tendrÃa libertad para serlo. Su dinero le domina, ocupa todo su tiempo, todos sus pensamientos, todas sus energÃas, ¿no lo comprende? Me siento capaz de amar mucho, de dar mucho, de darlo todo… y quiero también recibir, si no todo, al menos mucho… desde luego mucho más de lo que su fortuna le permitirÃa darme.
"Y esa fortuna le destruye, le hace cada dÃa menos tratable. No me avergüenzo de reconocer que le amo, porque no me casaré jamás con usted. Ya le amaba cuando aun no le conocÃa, cuando vino de Alaska. Usted era mi héroe; era el Burning Daylight de las minas de oro, el audaz viajero y explorador, y lo parecÃa. No me explico que, al verle, hubiera mujer alguna que no le amase.