Aurora esplendida
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podía contentarse con jugar conservando un margen de seguridad. Era una ocasión excepcional, y la única manera para él de aprovecharla sería forzándola hasta el límite.
Y su consejero Hegan no le incitaría a tener prudencia; por el contrario, había de ser Daylight quien frenara las descabelladas iniciativas del abogado.
No solamente hubo de recurrir a préstamos bancarios, sino que algunas de sus empresas tuvieron que emitir papel. Lo hizo a disgusto, conservando las mayoría de las obligaciones en cada caso. bien solo, bien con Hegan.
La situación con Dede languidecía en apariencia solamente. Aunque difería de afrontar el problema que le presentaba, su deseo por ella seguía en aumento. En su fraseología de jugador, la suerte le había deparado la mejor carta de la baraja, y no se había percatado de ello. Esa carta era el amor. Era el quinto as en el póker, era la carta entre las cartas, y la jugaría hasta el máximo cuando llegara el momento. Tendría que terminar la presente partida antes, de una manera u otra.
