Aurora esplendida
Aurora esplendida Dede no pudo evitar una sonrisa. -¡Qué huracán de hombre! ¡Si aun no me ha explicado de qué se trata!
Daylight sonrió también.
- Dede, se han acabado los remilgos y las llamadas telefónicas y el perder el tiempo.
Vamos a hablar claro, pronto y a punto. Conteste usted a algunas preguntas mías, y después haré yo lo propio con las suyas. Iríamos a vivir en el rancho y del ranchoañadió después de una pausa.-¿Me quiere usted lo bastante para casarse conmigo!