Aurora esplendida
Aurora esplendida 125
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- Pero…
- Nada de peros-interrumpió él bruscamente.-Conteste sí o no. El la miró un instante, bajando ella los ojos. Todo su ser parecía darle una respuesta afirmativa -Entonces, vamos allá. El auto nos espera. No nos detiene más que su sombrero-continuó él besándola.-Supongo que me está permitido-terminó.
Fué un abrazo largo. Ella rompió el silencio.
- Aun no he recibido respuesta a mis preguntas. ¿Cómo es posible? ¿Cómo dejar los negocios? ¿Ha ocurrido algo?
- No, todavía no, aunque ocurrirá pronto. Tu sermón ha surtido efecto. Eres mi único Dios. Lo demás… puede irse al cuerno. He sido un esclavo de mi dinero, y no pudiendo servir a dos amos, dejo que el dinero se las arregle… Y algo más. He bebido mi último coctel.
