Aurora esplendida
Aurora esplendida 26
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Pero Daylight le persuadió, con palabras convincentes, a que se quedara, y ambos prosiguieron a través del lago Deep y del lago Long, alcanzando el nivel normal en el lago Linderman.
Era de regreso la misma velocidad de marcha agotadora que de ida, y el indio no lo soportó tan bien como Kama. Tampoco se quejaba ni intentó volver a desertar. Trabajaba en silencio, jurándose a el mismo no volver a tener contacto con Daylight, huir en cuanto lo viera.
Los días se sucedieron, alternando noches y crepúsculos; el frío dejó paso a nevadas, y después volvió a ser intenso y, entretanto, tras largas horas, las millas iban quedando atrás.
Pero en Fifty Mile les ocurrió un accidente. Al cruzar un puente de hielo, los perros rompieron la capa helada, siendo arrastrados por la corriente.
Las tiras que conectaban la traílla con el perro de varas se rompieron y aquélla desapareció para siempre.
Les quedó solamente un perro, y Daylight se enganchó él mismo y al indio al trineo.
Pero un hombre no puede ocupar el puesto de un perro en semejante faena, y en este caso dos hombres intentaban ejecutar el trabajo de los cinco perros desaparecidos.
