Aventura
Aventura —De modo que lo solucionamos todo sin mayores contratiempos —le contaba Sheldon mientras tomaba el desayuno en el mirador, después de haber amarrado la barca a su regreso—. Boucher tenÃa algo de miedo al principio para afrontar airosamente el problema, pero se portó como un valiente en cuanto nos tuvo a su lado. Simulamos crear un tribunal, y Telepasse, el viejo miserable, aceptó el veredicto. Es uno de los jefes de Port Adams, un verdadero canalla. Le impusimos una multa equivalente al pago de diez veces el valor de los cerdos y le obligamos a alejarse con su chusma. Eran muchÃsimos, al menos sesenta, llegados a bordo de cinco grandes canoas. Ya no hay nada que temer; pero traÃan consigo una docena de «Snider» que deberÃamos haberles confiscado.
—¿Y por qué no lo hicieron? —le preguntó Joan.
—¿Para pelearnos después con el Comisario? Es un hombre celoso de los derechos de sus negros, como suele decir. Bueno; hemos ido a su lado durante el camino de vuelta, pero a unas cuantas millas de aquà se pararon en la costa para el kai-kai, y hoy llegarán hasta aquÃ, probablemente.
