Aventura
Aventura Una hora más tarde, los tres hombres estrechaban la mano de la joven sobre la arena de la playa. A un gesto suyo, la embarcación se puso en marcha con el impulso de seis de sus remeros tahitianos. Adamu Adam iba al timón. Joan, desde la cámara de popa, continuaba despidiéndose de todos, resaltando su figura con una chaquetilla ajustada, el Colt colgado de la cintura sobre la cadera y su jovial rostro de muchacho bajo el sombrero «Baden Powell», que no le escondÃa completamente la abundante cabellera recogida por detrás.
—Será mejor que se vayan —gritó la muchacha—. Está a punto de caer un chaparrón. Y usted deberÃa colocar más amarras, capitán Young. ¡Adiós a todos!
Sus últimas palabras brotaron ya de la oscuridad, que se fue espesando hasta ocultar completamente la pequeña embarcación; pero los hombres se quedaron sobre la playa, escrutando en la noche en dirección al lugar por donde habÃa desaparecido la barca, y escuchando el golpear de los remos contra el agua, hasta que finalmente este ruido también se extinguió.
—Es solo una niña —afirmó lenta y solemnemente el capitán Young, como si acabase de hacer un descubrimiento—. Apenas una chiquilla —insistió convencido.
—Muy audaz y valiente —añadió Tudor riendo—. Realmente tiene coraje, ¿no le parece, Sheldon?