Aventura
Aventura —¡Caramba, quĂ© puños! —dijo Tudor—. Me aterrarĂa la idea de recibir un puñetazo de este hombre.
—Tampoco se lo deseo —dijo Joan—. Le vi una vez caer sobre el capitán sueco de un barco, en las islas Fiyi. El capitán le provocó, y Adamu solo le golpeó una vez, aunque fue suficiente para romperle el brazo. ¿Lo recuerdas, Adamu?
El gigante tahitiano sonriĂł, inclinando la cabeza y expresando con sus negros ojos de gamo una dulzura contradictoria con su espĂritu guerrero.
—Dentro de una hora partiremos en la barca para Guvutu —le explicĂł Joan—. Advierte a tus hermanos para que se preparen. Cogeremos el Upolu rumbo a Sydney. Vosotros vendrĂ©is conmigo, y despuĂ©s regresaremos todos juntos en la nueva goleta. Llevad ropa de abrigo, porque allĂ hace bastante frĂo, y dejad las armas. Dádselas a Mr. Sheldon, que a nosotros no nos harán falta.
—Ya que está decidida a marchar… —dijo Sheldon.
—Por supuesto. Voy a hacer mi equipaje. Mientras tanto, haga el favor de preparar el tabaco y todo lo necesario para mis hombres. Ya sabe usted lo que necesitan.