Aventura
Aventura »Sepa ahora que no volveré a molestarla hablando nuevamente de amor. Viviremos como hasta ahora, y usted podrá considerarse más tranquila y a salvo en Beranda, que en ningún otro lugar de las Islas Salomón, a pesar de mis sentimientos. Pero me gustarÃa, para acabar con esta conversación de hombre a hombre, que recuerde de vez en cuando que la amo, y que veré cumplido el mayor deseo de mi vida el dÃa en que acceda a casarse conmigo. Quiero que lo medite con frecuencia. Y ahora no hablemos más del asunto. Aquà tiene mi mano, como la de cualquier hombre.
Sheldon le tendió la mano derecha y Joan se la estrechó después de una leve vacilación, sonriendo entre lágrimas.
—Me hubiese gustado más —balbució—, que en vez de esa MarÃa negra, me hubiese enviado a otra persona de confianza.
Y con aquellas enigmáticas palabras, le volvió la espalda y se marchó.