Aventura
Aventura En cuanto Sheldon llegó a la ribera del Balesuna, escuchó en la distancia el ruido de un disparo, que era el aviso que Tudor le daba de que también él había llegado a su destino, y comenzaba ahora a buscarle. Sheldon replicó con otro tiro, y avanzó a su vez. Caminaba como un sonámbulo, sin darse perfecta cuenta de lo que estaba haciendo y dirigiéndose hacia la playa. Aquello le parecía tan absurdo que tenía que hacer verdaderos esfuerzos para comprender que era real, recordando la acalorada discusión con Tudor e intentando encontrar algún resquicio de sentido común en lo que estaba haciendo en ese momento. No tenía el menor deseo de matar a Tudor. Ni siquiera sus fracasados galanteos con Joan eran motivo para quitarle la vida. Es verdad que aquel sujeto había ofendido a Joan con sus constantes alusiones, que le habían valido además el puñetazo que él mismo le había dado; pero, después de aquello, no había ninguna razón para querer matarlo.
